Como cada mañana, llegué a casa con casi una hora de adelanto. No es que me gustase mucho el instituto, pero si uno sabía buscarse la vida, sabía encontrarle aliciente. El mío apareció apenas cinco minutos después que yo: Ana entró por la puerta, dejando sus libros y libretas en el pupitre que encontró más a mano y se vino a mí. Nos abrazamos, nos dimos u ........... ..........Continua leyendo relatos porno