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  Autor: Anonimo
  Fecha: 2003-11-11
  Lecturas: 11055
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Relatos porno - Oral

 
   
 
Relato: Me encanta tomarme la leche de mi tío

Hola. Me llamo Graciela pero en casa me llaman "Graci". Ahora tengo 16 años y estudio para ser una buena peluquera, la mejor de Salamanca.

Mi historia es algo distinta a lo corriente, pero leyendo esta página me di cuenta de que no es algo tan raro, por eso me atrevo a contarlo aunque sea de forma anónima.


Todo comenzó cuando yo tenía 8 años. Aunque mis padres no tienen mucho dinero mi tío, (el hermano de mi madre), se vino a vivir a nuestra casa porque no tenía dónde vivir. Mis padres le dijeron que podría quedarse el tiempo que quisiese mientras encontraba trabajo en la ciudad, pues la verdad es que mi tío con 28 años, no sabía hacer nada y tampoco quería según me di cuenta.

Así que se instaló en el cuarto de invitados y mis padres le dijeron que como ellos trabajaban muchas horas (mi padre de camarero, salía de casa a las 10 y volvía a las 2 el pobre, y mi madre trabajaba en un hotel con lo cual casi no la veía nunca porque por las mañanas dormía y después se iba al trabajo), se fuese ocupando de las cosas de casa y de llevarme a mí al cole y buscarme.





Así fue como mi tío se fue acomodando en mi casa, me llevaba al cole y me iba a buscar después de comer, hacía la compra, se tiraba todo el día viendo la tele, y cuando estaban por llegar mis padres limpiaba un poco y preparaba la comida. Como mis padres estaban contentos por no tener que hacer nada en casa y además él tenía una pensión que le llegaba para sus gastos, nadie se quejaba por la situación.


El caso es que cuando llegaron las vacaciones yo estaba todo el día en casa y él también, por eso nos empezamos a hacer MUY BUENOS AMIGOS.

Como hace mucho calor en Salamanca, siempre andábamos en ropa interior, y yo a veces notaba que tenía una cosa gordota dentro del slip, que además estaban gastados y se translucía su cosota.

Así que un día estábamos viendo la tele en el sofá, él en calzoncitos y yo en braguitas, y le pregunté:


Oye tío, ¿qué es eso que tienes ahí?

¿Qué dices Graci?

Eso que es gordo

Ah! Eso es lo que tenemos los hombres para hacer pis

Yo no tengo eso, ¿voy a tenerlo algún día?

No, las chicas no tienen nada. Bueno sí que tienen pero no así

¿Y por qué no es así?

Pues porque los chicos tenemos eso y las chicas tenéis una rajita para hacer pis

Ah!, ¿y cómo es eso que tenéis los chicos?


En ese momento, empezó a sudar, se sentó hacia arriba y suspiró.


Y ¿Por qué lo quieres saber?

Pues porque no es como el mío.

Está bien, te contaré, pero me tienes que prometer que será el secreto entre tu tío y tú, que no se lo contarás a nadie, ni a tus papás, ni a tus amiguitas, a nadie vale? Me lo tienes que prometer, sino no te digo nada más.

Vale, tío. Te prometo que no se lo contaré a nadie, será sólo nuestro secreto.

Pues mira, es como un palo

¿Como un palo de un árbol?

Más o menos, pero de carne.

Y ¿qué forma tiene?

Pues como un palo más o menos

Y cuánto es de largo

Pues depende, puede ser de unos 8 cms. ó de 18, 19, o incluso puede que más.

Y ¿Porqué puede ser más pequeño o más grande?

Pues porque depende de cómo esté el chico en ese momento

¿y de qué depende?

Pues mira, si le gusta mucho una chica, se pone grande, y sino, está chiquito.

Y si te gusta una chica a tí se te pone grande?

Pues sí.

Tío, ¿yo te gusto?

Pues sí porque eres mi sobrina, pero me gustan las chicas más grandes par mí.

Ah, claro, por eso se pone grande tu cosa.

No, no es eso es que, ahora… bueno es queeeee, bueno, sí que me gustas, Graci, tú eres muy bonita.

Gracias tíito, tú también me gustas a mí. Pero dime, cómo se llama tu cosa para hacer pipí?

Pues depende, si es pequeñita se llama pipí, si es grande se llama polla.

Ah!, entonces ahora es una polla. Jí ji ji…

Bueno, pues sí.

Y dime tíito, ¿para qué se pone grande?

Pues verás Graci, cuando a un hombre le gusta una chica, el pipí se pone gordo y grande porque se prepara para que le salga leche.

¿Leche?, como la de la nevera?

No, como la de la nevera es fría, y la nuestra es templadita. Además, la de las vaquitas es líquida y la de los chicos es como si fuera lechita condensada.

Huy, qué cosa más extraña, y nadie me lo había dicho!

Bueno porque eso no se puede saber hasta que las chicas son grandes

Y ¿por qué?

Pues porque las chicas no deben saber eso, porque sino querrían probar eso y no estudiarían. Por eso nadie les dice nada, para que se dediquen a estudiar, y no anden pensando en probar la leche de los hombres.

Qué rica debe ser!!!, ¿y sabe igual que la leche condensada?

Noooo, la leche de los chicos sabe como zumo de pomelo, entre dulce y salada, bueno, más o menos.

Huy"!, qué raro!. >Y dime tío, ¿cuándo voy a saber cómo es la leche de un hombre?.

Pues no se chiquita. Pero ya está bien por hoy, que tienes que ordenar tu cuarto, venga!

No tío, quiero que me cuentes más, anda…

Que no, he dicho que por hoy es suficiente. Mañana te cuento más si haces tu trabajo bien, venga. Y quiero que te encierres en tu cuarto y no salgas de él hasta que esté todo bien ordenado.

Bueno, eres malo, yo quería saber…

Venga, no me hagas enfadar. A tu cuarto!

Está bien, pero mañana me cuentas más.

Vale, pero ahora no salgas de tu cuarto.


En ese momento ví como a mi tío se le salía un poco su polla del calzoncillo porque la tenía muy larga y dura y me pareció verle algo rojo, pero me fui a mi cuarto porque no quería enfadarlo y yo, ante todo, soy muy obediente porque mis papás me han enseñado a ser así.

Así que me puse a ordenar mi cuarto pero acabé prontito, así que salí despacito de mi cuarto para no enfadar a mi tío. Cuando llegué a la sala vi algo que me sorprendió mucho, y es que mi tío estaba en el sofá sudando mucho y moviéndose con velocidad. Sin embargo no podía ver muy bien porque sólo le veía la cabeza y la nuca porque el sofá está de espaldas al pasillo de las habitaciones.

Así que fui agachadita hasta el posabrazos del sofá y ahí pude observar como mi tíito estaba sudando y moviéndose la polla con su mano frenéticamente, de arriba abajo y con la cabeza alzada y los ojos cerrados.

Después de unos 5 minutos haciendo este movimiento con su mano, agarró una camisetita mía y la puso sobre el sofá, girando su cuerpo hasta que de su polla empezó a brotar esa leche de la que me había hablado.

Arqueó su cuerpo y apuntando sobre mi camisetita dejó que un montón de leche cayese sobre mi prenda. Él gimió un poco mientras salía su leche pero en breve se quedó como dormidito y parecía muy satisfecho. Quedó como un charquito de leche condensada con unas gotas alrededor de la camisetita y una vez que no salió más, cogió mi prendita y se limpió la leche que quedaba alrededor.

Con los ojos cerrados se quedó dormido y acurrucado, y pude ver perfectamente como su polla se empezó a hacer chiquita. En unos segundos más comenzó a salir un poco más de leche, como unas gotitas, pero ya no salió más. Me quedé mirándolo un rato y también a la leche de mi camisetita que poco a poco se fue volviendo agüita transparente.

Me dieron unas ganas tremendas de cogerla para saber cómo olía y sobre todo, cómo sabía. Tenía mucho calor un mi rajita, y no podía hacer nada porque si mi tío se despertaba y me veía allí se iba a enfadar muchísimo. Y no quería claro.

Así que se me ocurrió una idea. Me fui agachadita otra vez hasta mi cuarto, e hice como que salía haciendo un poco de ruído con la puerta para que mi tío se despertase.

Me acerqué con prisa hasta donde él estaba y de repente abrió los ojos. Me vió allí de pié mirándole, con los ojos como platos. El desnudo y como podía tapándose con sus manos pues estaba totalmente desnudo. Me acerqué más a él y le dije:


Tío, ¿porqué estás sin los calzoncillos?

Ah!, eso!, es porque, porqueeee, es que hace tanto calor, que me los quité porque me daban calor, Graci.

Ah, claro!. Y ¿por qué está mojada mi camisetita del pato donald? (dije mientras la cogía y me sentaba a su ladito).

No, queeee, eh?, cómo? Está mojada?, no pueeeesss, a pues no sé. Debe ser babita porque me quedé dormido.

A ver, voy a probarla.


En ese momento, cogí un poco de lo que quedaba con un dedito y me lo llevé a la boca.


Ummm, pues no debe ser babita, porque sabe saladita y dulzona.

¿Por qué has hecho eso?, no te he dado permiso. No quiero que me vuelvas a desobedecer o te voy a dar unas cachetadas para que aprendas.

Lo siento tío, pero es que quería probar a qué olía para saber qué era, porque tú dices que es babita, pero el sabor parece otra cosa.

Pueeessss…

Además huele como una floristería, como los árboles de los tíos vascos, "mimosas" creo que se llaman…

Pues sí, algo así…

Y dime entonces, tío, ¿de dónde salió esa lechita?

Ah, pues debe ser mía, pero como me quedé dormido no sabía.

Ah!, de la que sale de tu polla?, pues qué rica es!

¿Te gusta?, pues muy bien, porque la leche hace que las niñas crezcan más altas y guapas, porque tiene unas proteínas que sólo aparecen en la lechita de los chicos.

Tío, y cuando voy a poder tomar más leche?

Pues por hoy no va a poder ser porque tengo que irme, pero si te portas bien y no se lo dices a nadie, yo te voy a dar tu lechita.

Ay! Qué bien tíito, quiero tomar mucha leche tuya, ¿Verdad que me vas a dar?.

Sí, Graci. Pero ahora me tengo que ir, así que haz tus deberes para el cole y deja ya de pedirme más leche que al final te voy a dar un azote por consentida.

Vale tío, pero no te enfades conmigo.

No es eso, es que sólo te daré leche cuando pueda, y no cuándo tú quieras, que te quede claro.

Si tío.


Agaché la cabeza y me fui otra vez a mi cuarto con un calor en mi cara y me cuerpecito que me hacía volverme loca. Mi tío se fue y no regresó hasta la noche.

Cuando volvió, yo ya había terminado las tareas del colegio y se las enseñé.


Tío, ya hice las tareas, además también recogí mi cuarto, mira.

Muy bien Graci.

Oye tío, ¿esta noche no vienen papá y mamá hasta muy tarde, verdad?

Pues creo que no, ellos tienen mucho trabajo, ya sabes.

Entonces, podré probar la lechita…

< En ese momento, mi tío me dio una sonora bofetada.

-Tu eres tonta, ¿o qué?, ¿no te dije que no me pidieras eso?. Eres una descarada y te voy a dar de verdad como sigas insistiendo en ello.


Entonces me senté en el sofá y empecé a llorar, y el me gritaba que no llorara, pero al rato vino y me dijo que no volviese a pedirle nada de eso, que era un secreto y alguien podía descubrirlo. Entonces entendí que nunca más debería pedírselo y se lo dije.

Me preparó lo cena y vimos un ratito la tele. Después se levantó y dijo que nos íbamos a la cama.

Me lavé los dientes, me puse el pijama y me decidí a entrar en la habitación cuando mi tío me dijo:

Espera Graci, no te vayas a tu habitación todavía.

¿Por qué tío?.

Quiero que vengas primero a la mía, ven, pasa.

Entonces mi tío se desnudó delante de mí con toda la naturalidad, apartó las sábanas y me dijo:

- Ven conmigo, acuéstate junto a mí.

- Vale.

- Quiero que me ayudes a dormir, vale?

- Si tíito.

- Entonces quiero que te quites el pijamita y me traigas tus braguitas de hoy.


Entonces fui a mi habitación y traje mis braguitas, se las di en la mano y me quedé esperando de pie. Él las olió un poquito y me dijo:


Muy bien, ahora desnúdate. Bien. Y ahora métete en la cama conmigo.

Dime tíito, qué hago ahora?

Ahora quiero que con tu manita me toques aquí.

Guau!!!, qué caliente está!!!

Mira como creció mucho, eso es porque le gusta que la toques. Mírala, ves cómo tiene una pielcita alrededor pues es para que la muevas tú. Ahora rodéala con la manito y muévela de arriba abajo.

Así, tío?, es que no alcanzo porque ahora es muy gorda, ¡qué guay!

Muy bien. Ahora acércate y abre tu boquita que te voy a besar un poquito como si fueras mi novia.


Mi tío me metió la lengua y me bababa la boca, abriéndomela mucho para meter su lengua mientras me cogía la cabeza con las dos manos. De repente me dio un cachete y me dijo que no parara de mover la manito.

Cada vez metía más su lengua en mi boca y yo seguía moviendo su polla. Paró un momento y me dijo que lo hiciera más despacio , así que bajé el ritmo.

A veces, bajaba su vista para ver mi pequeña manito sobre su enorme polla, cerraba los ojos y pasaba sus manos por mi cara, sintiendo el sudor caliente sobre mis ojos, nariz y labios, haciéndome sentir más guarrita.

De repente me detuvo, cogió mis braguitas y me dijo:

toma, póntelas que vas a probar tu primera mamada

tío, ¿mamada qué es?

Mamada es cuando una mujer se mete una polla en la boca y lo chupa hasta que sale la leche para podérsela tomar, ¿tú quieres tomar mi leche, no?

Sí tío, me gustó su sabor a la mañana y quiero probar a tomarla de tu cosota, pero dime, ¿para qué me tengo que poner mis braguitas?

Pues porque cuando una chica le va a hacer una mamada a un chico se desnuda, pero se deja puesta las braguitas.

¿y para qué?

Porque así el chico sabe que lo único que ella quiere es hacerle una mamada y tomarse su leche, porque tiene sus dos agujeritos tapados con la braguita: el coñito y el culito…

Aaahhh!

Y además porque cuando las chicas les hacen una mamadas a un chico, les gusta mucho y les sale un juguito por su rajita, y como huele muy fuerte, el chico no puede concentrarse sólo en su boquita y no puede darle su lechita. Pero si se tapa con la braguita, el juguito se queda en la tela y así no le llega el olor al chico.

Ah vale!,¿ pero huele muy fuerte nuestro juguito?

Sí, huele fuerte, ¿quieres oler después?

No, si huele feo lo entiendo.

Venga, deja de hablar y ponte las braguitas. Muy bien, ahora acércate despacito a mi boca y abre la tuya.


Entonces mi tío me metió la lengua, y yo le seguí moviendo su polla hasta que noté que estaba superdura, como si fuera de madera. Sin decir una palabra puso su mano sobre mi cabeza y me empujó hacia abajo. Me miró y me dijo:


Ahora vas a mamarme como una ternerita mama a la vaquita: PARA CONSEGUIR TODA SU LECHITA.

Uhum.


Siguió empujando mi cabecita hasta su polla y con una mano abrió mi boca mientras con la otra guiaba su polla hacia adentro. Lo que sentí ahí fue muy extraño, estaba caliente y seca. Yo pensé que eran húmedas y no, era muy seca y caliente. No tenía ningún sabor, sólo sabía a piel caliente. Olía como a algo carnal, pero me gustaba mucho. Al principio no podía meterla toda en la boca porque no me cabía, lógico, pero poco a poco me fui acostumbrando y abriendo un poco más pude tenerla toda en la boca.

A él le gustaba mucho porque gemía un poco, pero me miró y me dijo:


Ahora tienes que chupar, no olvides que tienes que sacarme la leche mamando.

Uhummm.

Muy bien mi niña, pero no toques con los dientes mi cosita, sólo abre la boca y chupa fuerte.


Entonces mi tío me cogió con sus manos la cabecita y empezó a moverla rítmicamente, sacando y metiendo un poquito su polla en mi boca. Me dio una fuerte cachetada en la cara porque le toqué con los dientes y le hice un poco de daño, pero aprendí a chuparlo sólo con la lengua y mis cachetes.


Ahora pon tu manito en el pene y no la retires, muévela al compás de la chupada, es decir, despacito, ni prisa, pero apretando un poquito. Quiero ver cómo me demuestras chupando que me quieres sacar TODA la lechita.

Ajá, así está bien?

Un poquito más despacio, no quiero que tengas prisa, chupa fuerte pero muévela despacio.

Vale.

Estuvimos así unos 10 minutos y entonces mi tío me dijo:


Muy bien mi niña, ya me has puesto caliente la leche, ahora dale un besito a los güevitos que te van a dar la leche ¿sí?, demuéstrales cuánto se lo agradeces.

Ahá, muuuuuack, güevitos preciosos, ¿me vais a dar mucha leche?, ¿sí?.

Así, muy bien, ¿así que quieres mucha leche, eh?, eres muy guarrita para tu edad, ¿sabías?

Quiero mucha, ¿pero eso es malo?

Nooooo, mi niña, sólo que eres muy buena mamando. Bueno, basta de charla, ahora métetela en la boca y chupa todo lo fuerte que puedas. No te muevas ¿eh?, sólo espera a que salga la leche, y cuando comiencen a salir los CHORROS DE LA LECHADA, vete tragando poco a poco, pero sigue chupando FUERTE para sacarme toda le leche, ¿está claro?

Ajá,, me la meto en la boca y sólo chupo.

Eso es, hasta que yo te diga no pares de chupar.

En ese momento me metí la polla de mi tío en la boca, estaba superexcitada porque la tenía enorme, como una fresa gorda, y llena de mi babita. Mi tío se movió un poco más en mi boca y me dijo:


Ahí te va mi niña, chupa fuerte ahora

Uhum, chuip, chuip, chuip…

Ahora, ahoooora, chupa fuerte putita, aaaaaaaaaaaaaah, ¡chupa guarrita!, aaaaaaaaaaahhh,…

Chuop, chuop, bluw, bluw, uhuuuuummm, glup, chuip, glup…


Y mi tío se vació dentro de mi boca con grandes gritos, me apretaba la cabeza por detrás para que no lo soltara, pero por nada del mundo me iba a perder mi lechada que tanto había chupado para conseguir. El primer chorro lo sentí caliente y espeso, con un sabor entre dulce y salado. Con el segundo se me llenó la boca y entonces tragué toda la leche, para poder seguir recibiendo más. Hubo unos 5 chorros de leche más, pero menos cargados de lechita. Yo iba tragando la leche para poder chupar más, pero de repente, como a los 30 segundos mi tío me dijo que parara de chupar que ya le hacía daño.


Muy bien mi niña, vas a aprender pronto a sacarle la leche a tu tío. ¿te ha gustado mi leche?

Muchísimo tíito, quiero más, ¿Cuándo me vas a dar?


En ese momento, se separó de mí y me dio una bofetada que me torció la cara. Yo no entendí bien hasta que me lo explicó:


Te dije que sólo te daría leche cuando yo quisiera y que tú no me la ibas a pedir, porque no quiero que nadie más lo sepa ¿no estaba claro?

Sí tío, perdóname.


Entonces empecé a llorar un poquito y me dijo, que así aprendería. Me miró, me dijo que me callara y me preguntó si había comprendido. Yo le dije que sí, que no lo volvería a pedir, que sólo tomaría su leche cuando él quisiera dármela.

Entonces se dio la vuelta y me dijo me fuera de su cuarto, que lo dejara dormir un rato porque lo había dejado muy cansado. Así que me fui algo triste pero al fin contenta porque había probado por fin, la leche de mi tío que tanto me empezó a gustar.





A partir de ese día, pude probar muchas veces su leche. De hecho, siempre que se levantaba me llamaba desde la cama y me hacía vaciarlo con mis chupadas. A mediodía después de comer, muchas veces se sentaba en el sofá y me decía si quería tomar mi postre, yo me acostaba sobre su regazo, le bajaba los calzoncillos y lo chupaba hasta que me daba su lechada.

También por las noches cuando no estaban mis papás me tocaba "dormirlo" como él decía, es decir, se metía en la cama y me decía que "lo durmiese". Esto consistía en que yo le hacía una mamada y después de tomarme mi ración de "leche caliente", lo tapaba con la sábana y me iba a dormir a mi cuarto con la barriga llenita y la boca calentita.


Más adelante me enseñó a masturbarme, entonces nos sentábamos en los sofás de frente y mientras mi querido tío se masturbaba, yo me tocaba mi botoncito hasta que me venían las cosquillas. Entonces mi tío se levantaba y me hacía abrir la boquita, se ponía enfrente de mí, y descargaba su leche en mi boca. Aunque se que no soy una puta, me gusta cuando mi tío me decía "límpiate la boca putita, que todavía tienes leche en los labios". Entonces se iba a dormir un ratito; y a veces, si sabía que mis padres no vendrían esa tarde, me dejaba dormir con él.


Un día me dijo que me iba a meter su cosota por el agujero de mi culito, porque mi vagina no la iba a penetrar pues decía que tenía que ser virgen hasta que me casara con algún novio que tuviese más adelante, pero yo le dije que sólo quería estar con él, así que… bueno eso es otra historia porque esta me quedó un poco larga.


Así que si quieren que cuente más partes de mi vida con mi tíito, por favor vótenme en la página, así sabré que quieren que cuente más. O respóndanme con una fantasía suya sobre mí, en la sección de sexo oral pues es lo que me más me gusta del mundo. Besos de la niña más apasionada por las mamadas y mi adicción preferida: la leche de mi tíito.


Nota: cuidado porque el amor filial y la pedofilia están penados en la mayoría de las culturas y países. Si resides en una de "esas" culturas, ni se te ocurra tener sexo con menores de edad (consulta qué son menores de edad en la legislación vigente de tu país). Las Fantasías, fantasías son, y en esos parámetros nos movemos.
 
     

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