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  Autor: Anonimo
  Fecha: 2003-11-11
  Lecturas: 25199
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Relatos porno - Zoofilia

 
   
 
Relato: Mi inicio en la zoofilia con Carlos

Mi inicio en la zoofilia con Carlos



Acá, les va mi primer relato. Me llamo Verónica, vivo en San Luis Potosí, México, tengo 24 años y esto sucedió cuando tenia 19 años.

Hasta ese día, mi experiencia sexual, se limitaba, al sexo convencional, besos y caricias con mi novio, al que conocía desde los 14 años y nuestras relaciones sexuales, no me llevaban al orgasmo y tenia que fingirlo

Lo único que me producía placer y me excitaba mucho era cuando regresaba del colegio, con mi pollera cortita, subía al autobús mas repleto y pegaba mi cola contra hombres viejos de rostros curtidos por la edad, me producía placer ver los esfuerzos que hacían, para rozarme con su pene y ver la mancha de semen en sus pantalones, me calentaba tanto, que cuando llegaba a casa, me masturbaba pensando que les chupaba esos miembros grandes y alcanzaba los orgasmos mas fuertes de mi vida

A los 18 años, mis gustos sexuales se ampliaron, y compraba videos de zoofilia y de doble penetración y me dispuse a ponerlos en practica, con mi viejo perro, cuando lo bañaba le acariciaba su pene y me lo ponía en la boca y lo chupaba hasta tragarme todo su esperma, aunque no lo dejaba penetrarme

Cierto día fui a pasar unos días a la granja de mi abuela, que había vuelto a casarse, con un hombre de unos 65 años, llamado Carlos. Como mi abuela estaba enferma y pasaba casi todo el día en cama yo salía sola a recorrer la granja, al llegar al establo vi un burro con una enorme erección, aunque el tamaño de su miembro era inferior a los que había visto en las películas de zoofilia.

Mire hacia todos lados y como estaba sola me acerque y tome su largo pene entre mis manos, el burro dio un respingo y se calmo, me agache y me baje la bombacha, para masturbarme con una mano, mientras que con la otra acercaba su pene hacia mis labios, para saborear su esperma, la voz de Carlos me trajo a la realidad, la vergüenza me dominaba, pero al girar vi a Carlos con su enorme pene apuntando a mi cara, me dijo que me quedara tranquila, que todo quedaría entre nosotros pero quería participar de la acción.

Puso tranca a la puerta del establo y nos desnudamos completamente, para estar mas cómodos, me puse en de rodillas, me incline hacia delante y comencé a chupar el miembro de ese magnifico animal, Carlos me chupaba la vagina, mientras introducía sus dedos untados con vaselina en mi ano, que se dilataba mas y mas, en un momento cambio sus dedos por su enorme pene y comenzó a follarme de una manera rítmica y descomunal, para su edad, al rato acabó en mi interior mientras que el burro acababa en mi boca y su río de esperma, me dejaba mojada por todas partes Carlos remplazo su pene por un enorme consolador.

Mi ano estaba dilatado como nunca lo había tenido, pero faltaba lo mejor, el burro había recuperado su erección Carlos me unto el ano con los restos de esperma del burro y me puso en posición y guío el pene del burro en mi ano, el burro al sentir el calor de mi ano, dio un paso hacia delante e introdujo su miembro hasta la mitad y empezó a moverse desenfrenadamente, mis gritos de dolor cambiaron a gritos de placer y cuando el burro eyaculo su semen en mi interior, me sentí desfallecer, su miembro salió de mi interior y ríos de semen caían de entre mis piernas, me sentía plena, satisfecha, me sentía la mas puta cubierta de leche humana y animal, Carlos me pregunto si tenia sed, le dije que si y acto seguido empezó a orinarme en la cara yo bebía su orín de macho rústico y el reía y me decía que haríamos grandes cosas juntos, me prometio ir a la granja de su amigo Andrés, que criaba perros de raza, pero esa es otra historia.
 
     

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